viernes, 11 de mayo de 2012

13 de Mayo

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 98

“¡Cantemos al Señor un cántico nuevo 
por las proezas que ha realizado! 
¡Con su diestra, con su santo brazo, 
ha alcanzado la victoria!

El Señor ha dado a conocer su salvación; 
¡ha revelado su justicia ante todas las naciones! 
Se ha acordado de su misericordia y su verdad 
en favor del pueblo de Israel; 
¡Todos los confines de la tierra son testigos 
de que nuestro Dios nos ha salvado!

¡Canten alegres al Señor, 
habitantes de toda la tierra! 
¡Levanten la voz, aplaudan y canten salmos! 
¡Canten salmos al Señor al son del arpa! 
¡Al son del arpa eleven sus cantos! 
¡Vengan a la presencia del Señor, nuestro Rey, 
y aclámenlo al son de trompetas y cuernos!

¡Que brame el mar y su plenitud, 
y el mundo y todos sus habitantes! 
¡Que aclamen al Señor los ríos, 
y que todos los montes se regocijen! 
El Señor viene a juzgar la tierra, 
y juzgará al mundo con justicia, 
y a los pueblos con rectitud.” Amén.

Curiosidades


El término griego más común para todas las formas de amor en el Nuevo Testamento es agapé, agapao. Esta es una de las palabras menos comunes en el griego clásico, donde expresa, en las pocas ocasiones en que aparece, esa forma suprema y noble del amor que ve algo infinitamente precioso en su objeto. Su uso en el Nuevo Testamento no deriva directamente del griego clásico sino de la LXX, en la que aparece en el 95% de los casos en que el hebreo se traduce por “amor”, y en todos los casos en que está relacionado con el amor de Dios hacia el ser humano, del ser humano hacia Dios, y del ser humano hacia su prójimo. La dignidad que posee este término en el Nuevo Testamento se debe a su uso como vehículo de la revelación del Antiguo Testamento. Está cargada de relaciones veterotestamentarias.
Filao es la voz que alterna con agapao. Se usa más naturalmente para el afecto íntimo, y para el placer de hacer las cosas que resultan agradables, aunque encontramos una considerable superposición en el uso de ambos términos. Buena parte de la exégesis de Jn.21 ha girado en torno a la disposición de Pedro de decir filo se (yo soy tu amigo, te aprecio) y su aparente resistencia a decir agapo se (contraste entre “amar” y “querer”). Resulta difícil comprender por qué un escritor como Juan, cuyo griego es tan simple, habría de usar las dos palabras en este contexto a menos que deseara hacer una clara distinción.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 15:9-17

Así como el Padre me ha amado, así también yo los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor.
Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor; así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.
Estas cosas les he hablado, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea completo.
ȃste es mi mandamiento: Que se amen unos a otros, como yo los he amado.
Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos.
Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando.
Ya no los llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; yo los he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, se las he dado a conocer a ustedes.
 »Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes, y los he puesto para que vayan y lleven fruto, y su fruto permanezca; para que todo lo que pidan al Padre en mi nombre, él se lo conceda. Éste es mi mandamiento para ustedes: Que se amen unos a otros.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Hay una canción que dice:

“Una gota de rocío en el borde de una flor,
una estrella sobre el río: ¡eso es el amor!
Una mano que yo ansío por su fuerza y su calor,
tres llamitas en el frío ¡eso es el amor!
Y tu risa si yo río,
y mi llanto en tu dolor,
tu camino con el mío ¡eso es el amor!
Un arco iris que te envío,
tres perdones sin rencor,
un amigo en el gentío: ¡eso es el amor!”

A veces nos complicamos la vida buscando ser felices, corriendo atrás de no sé qué, que ni nosotros sabemos muy bien. Pero en el fondo lo que todos ansiamos y necesitamos es amar y ser amados.
No estoy hablando de la pareja, estoy hablando del amor entre las personas más allá incluso de conocerlas personalmente o en profundidad.
El amor en las pequeñas cosas, tan simples como las que enumera esta canción de Homero Perera, que en varias ocasiones la cantamos en la iglesia. El amor como lo que nos alegra, nos sostiene, que nos permite tratar siempre bien al otro, tenerlo en cuenta, sufrir porque está sufriendo, conmoverme. Ese amor que nos hace luchar por un mundo más justo y menos violento. Ese amor que va más allá del grupo de personas que son nuestra contención, nuestra familia y amigos.
El amor es bello y embellece hasta los espacios más sórdidos. Lo podemos encontrar en las guerras y en las catástrofes. Personas que incluso arriesgan sus vidas para salvar a otras, para ayudar a otras. De esto es lo que nos habla Jesús. Algo tan simple y hermoso, y que vos, que estás escuchando ahora, podés vivir también. Amén.

Querido Jesús, vos me mandaste que nos amaramos los unos a los otros, más allá de nuestras emociones y nuestras afinidades. Ayudame a amar, ayudame a dar mi vida por los demás, a no quedarme en mi egoísmo, mis prejuicios y temores. Te lo pido a vos que reinas junto al Padre y al Espíritu Santo por toda la eternidad. Amén.

viernes, 4 de mayo de 2012

6 de Mayo

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 22 (1-10.25-31)

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 
¿Por qué estás tan lejos, y no vienes a salvarme? 
¿Por qué no atiendes mi clamor? 
Dios mío, te llamo de día, y no me respondes; 
te llamo de noche, y no hallo reposo. 
Tú eres santo, tú eres rey; 
tú eres alabado por Israel.

Nuestros padres confiaron en ti; 
en ti confiaron, y tú los libraste. 
A ti clamaron, y fueron librados; 
en ti confiaron, y no quedaron en vergüenza. 
Pero yo soy más gusano que hombre; 
¡un ser despreciable del que todos se burlan! 
Los que me ven, se burlan de mí; 
me hacen muecas, sacuden la cabeza, y dicen: 
«Éste puso su confianza en el Señor, 
¡pues que el Señor lo salve! 
¡Que venga el Señor a librarlo, 
ya que en él se complacía!»

Pero eres tú quien me dio la vida, 
eres tú quien me infundió confianza 
desde que era un niño de pecho. 
Antes de nacer fui puesto a tu cuidado; 
aun estaba yo en el vientre de mi madre, 
y tú eras ya mi Dios…

…Yo lo alabaré en medio de la comunidad, 
y ante los que le temen cumpliré mis promesas. 
Los pobres comerán, y quedarán satisfechos; 
los que buscan al Señor lo alabarán, 
y tendrán una larga vida. 
Todos los rincones de la tierra 
invocarán al Señor, y a él se volverán; 
¡ante él se inclinarán todas las naciones! 
El reinado es del Señor, 
y él gobierna a todas las naciones. 
Todos los poderosos de la tierra lo adorarán; 
todos los mortales le rendirán pleitesía, 
todos los que no tienen vida propia. 
Las generaciones futuras le servirán, 
y hablarán del Señor a la generación venidera. 
Se dirá a los que aún no han nacido 
que el Señor es justo en todo lo que hace.” Amén.

Curiosidades

¿Cómo era el cultivo de la vid en los tiempos de Jesús?

La preparación de una viña comprendía generalmente el hacer terrazas en las laderas de las montañas y eliminar las piedras. Estas se usaban para los muros de retención, que eran más gruesos que lo necesario si había abundancia de piedras, y las demás se amontonaban. Se plantaba alrededor de un seto vivo de espino, o se construía una pared baja sobre la que se colocaban ramas muertas de pimpinela espinosa para impedir la entrada de animales y ladrones. Una torre de vigilancia o una choza de piedra servían para proteger a los obreros durante el verano cuando se quedaban en la viña. La porción encerrada se removía cuidadosamente, y cuando la tierra estaba preparada de plantaban las vides jóvenes. Normalmente se las plantaba en hileras, a unos 2,5 m de distancia, y cuando las ramas empezaban a extenderse se las mantenía sobre el nivel del suelo con soportes. Se podaban las plantas en la primavera por medio de hoces para dicho fin. Los viñadores, que podaban y cultivaban las vides, parecen haber pertenecido a las clases más pobres. Sobre una parte elevada que comandaba todo el viñedo se levantaba una estructura cubierta, la torre, hecha de madera, desde la cual el propietario y su familia mantenían vigilia mientras duraba el período de la vendimia.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 15:1-8

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Ustedes ya están limpios, por la palabra que les he hablado. Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Así como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid y ustedes los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí ustedes nada pueden hacer.
El que no permanece en mí, será desechado como pámpano, y se secará; a éstos se les recoge y se les arroja al fuego, y allí arden. Si permanecen en mí, y mis palabras permanecen en ustedes, pidan todo lo que quieran, y se les concederá.
En esto es glorificado mi Padre: en que lleven mucho fruto, y sean así mis discípulos.” Amén.
Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Es interesante observar en la naturaleza la importancia de la conexión de todas las partes en los seres vivos. Por ejemplo, cuando una rama o un gajo no tiene buena irrigación de sabia, esa parte de la planta, se seca. Lo mismo sucede con los animales o las personas, cuando la sangre no logra irrigar una parte del cuerpo, éste se seca, no responde.
Los fluidos de los seres vivos son los que conectan el ser y permiten que haya una armonía y un equilibrio. Cuando retenemos líquido en las piernas, por ejemplo, es porque hemos perdido ese equilibrio y conexión, señal de que algo está pasando.
Esta comparación que Jesús hace con respecto a nuestra relación con él, como la vid y sus ramas, de alguna manera nos permite comprender la conexión que tenemos con él. La única manera de mantenernos junto a él, es permitir que fluya dentro nuestro, su esencia, su espíritu.
Pero a la vez somos nosotros los que debemos velar porque esa conexión, porque no existan interferencias, que pueda fluir su espíritu y nos nutra, nos mantenga vivos.
Al mismo tiempo Jesús nos llama a la conciencia de que no siempre se pueden rehabilitar esas ramas secas, una vez que se secaron, una vez que ya no fluye la sabia, sólo queda quitarlas y quemarlas, para que no molesten el crecimiento de la planta. Lo importante es permanecer unidos, que aunque en algún momento esa conexión sea débil, al menos que no se corte por completo.
Eso nos permitirá vivir en armonía, en equilibrio en Cristo. Algo para pensar, algo para tener en cuenta. Amén.

Querido Jesús ¡qué bueno que tu esencia fluya dentro de mí y me mantenga viva y con la confianza de que así, de esta manera, nada ni nadie puede hacerme daño, y que todo lo que haga o diga estará impregnado de tu Espíritu. Ayudame a permanecer en vos, a no cortar el lazo, para dar mucho fruto. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 27 de abril de 2012

29 de Abril

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 118

“Alaben a mi Señor, porque él es bueno, 
       porque para siempre es su misericordia.

Diga ahora Israel 
       que para siempre es su misericordia.

Diga ahora la casa de Aarón
       que para siempre es su misericordia.

Digan ahora los que temen a mi Señor 
       que para siempre es su misericordia.

Desde la angustia invoqué a mi Señor, 
    y me respondió mi Señor, poniéndome en lugar espacioso.

Mi Señor está conmigo; no temeré 
    lo que me pueda hacer el hombre.

Mi Señor está conmigo entre los que me ayudan; 
    por tanto, yo veré mi deseo en los que me aborrecen.

Mejor es confiar en mi Señor 
    que confiar en el hombre.

Mejor es confiar en mi Señor 
    que confiar en príncipes.

Todas las naciones me rodean; 
    mas en el nombre de mi Señor yo las destruiré.

Me rodean y me asedian; 
    mas en el nombre de mi Señor yo las destruiré.

Me rodean como abejas;
    se enardecen contra mí como fuego entre espinos; 
    mas en el nombre de mi Señor yo las destruiré.

Me empujaste con violencia para que cayera, 
    pero me ayudó mi Señor.

Mi fortaleza y mi cántico es mi Señor, 
    y él me ha sido por salvación.

Voz de júbilo y de salvación 
    hay en las tiendas de los justos; 
    la diestra de mi Señor hace proezas.

La diestra de mi Señor es sublime; 
    la diestra de mi Señor hace valentías.

 ¡No moriré, sino que viviré 
    y contaré las obras de mi Señor!

Me castigó gravemente mi Señor, 
    pero no me entregó a la muerte.

¡Abridme las puertas de la justicia;
    entraré por ellas, alabaré a mi Señor;

esta es la puerta de mi Señor; 
    por ella entrarán los justos!

Te alabaré porque me has oído 
    y me fuiste por salvación.

 La piedra que desecharon los edificadores 
    ha venido a ser la cabeza del ángulo.

De parte de mi Señor es esto 
    y es cosa maravillosa a nuestros ojos.

Este es el día que hizo mi Señor; 
    ¡nos gozaremos y alegraremos en él!

 Mi Señor, sálvanos ahora, te ruego; 
    te ruego, mi Señor, que nos hagas prosperar ahora.

 ¡Bendito el que viene en el nombre de mi Señor! 
    Desde la casa de mi Señor os bendecimos.

 Mi Señor es Dios y nos ha dado luz; 
    aten víctimas con cuerdas 
    a los cuernos del altar.

 Mi Dios eres tú y te alabaré; 
    Dios mío, te exaltaré.

 Alab
en a mi Señor, porque él es bueno, 
       porque para siempre
es su misericordia.Amén.

Curiosidades

El hebreo zeeb y el griego likos se refieren al tipo asiático de lobo. Su zona y su número se han reducido drásticamente por el crecimiento de la población y los métodos modernos de control, pero hasta los tiempos del Nuevo Testamento era lo suficientemente común como para constituir una amenaza para el ganado, aunque actualmente se acepta que los lobos no han constituido nunca el peligro para el ser humano que la leyenda popular les ha asignado. Su naturaleza carnívora está implícita en la mayoría de los pasajes, pero al lobo se lo menciona únicamente en sentido metafórico en todas partes. Es notable que en más de la mitad de las referencias el lobo representa a alguien con autoridad que hace abuso de su posición, por ejemplo en Sofonías 3:3 “Sus jueces, lobos nocturnos”. El lobo en Palestina es similar al del centro y norte de Europa, aunque más pequeño.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Juan 10:11-18

»Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Pero el asalariado, que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así que el asalariado huye porque es asalariado y no le importan las ovejas.
»Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a esas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor. Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo, de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Amén.
 

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Una de las características propias del tiempo en que vivimos es la falta de responsabilidad, o el poco compromiso que en general las personas quieren asumir. Y en medio de este panorama, nos encontramos con Jesús que asume tranquilamente su responsabilidad y la afirma como algo muy natural.
“Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, …y pongo mi vida por las ovejas”, dice Jesús. Y esa misma actitud es la que hace que como cristianos nos sintamos llamados a hacer lo mismo: a asumir nuestro rol, nuestra responsabilidad.
Por eso es que decir cristiano también significa ser comprometido con el evangelio, comprometido con la realidad y seguir la obra que Jesús comenzó. Como tantas veces hemos leído, nuevamente Jesús nos deja claro que no se puede ser cristiano a medias, sólo en algunos lados, sólo en la iglesia.
Hace un par de meses, en una celebración ecuménica que tuvimos en Bahía Blanca, la persona que estuvo a cargo del mensaje nos preguntó si nuestros vecinos sabían que somos cristianos, si las personas con las que nos encontramos todos los días sabe o percibe que somos cristianos, o si no somos diferentes a los demás. Es una pregunta muy profunda, ya que si decimos que Cristo cambió nuestra vida, ese cambio se debería ver claramente y las personas con las que nos relacionamos diariamente deberían percibir en nuestro actuar que somos diferentes, que nos distinguimos de aquellos que no se han comprometido en la fe.
Pero la realidad es que no es así, lamentablemente. Esto significa que todavía no hemos sufrido la transformación, que seguimos siendo los mismos, con nuestro egoísmo, nuestra falta de compromiso. Algo para pensar, reflexionar y cambiar. Amén.

Querido Jesús, hoy te quiero pedir perdón. Perdón porque no me zambullo en la fe, porque no me animo a una entrega completa, a aferrarme a mis pequeños vicios y comodidades. Ayudame a comprometerme como cristiana, a entregar mi vida al servicio del otro, a cambiar mi entorno a través de mis actitudes. Te lo pido a vos, mi buen Pastor, que junto al Padre y al Espíritu Santo reinas por toda la eternidad. Amén.

martes, 24 de abril de 2012

22 de Abril

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 4

“¡Respóndeme cuando clamo, Dios, justicia mía!
Cuando estaba en angustia, tú me diste alivio.
Ten misericordia de mí y oye mi oración.

Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volverán mi honra en infamia,
amarán la vanidad y buscarán la mentira?

Sepan, pues, que mi Señor ha escogido al piadoso para sí;
mi Señor oirá cuando yo a él clame.

¡Tiemblen y no pequen
Mediten en sus corazones estando en sus camas, y callen.

Ofrezcan sacrificios de justicia
y confíen en mi Señor.

Muchos son los que dicen:«¿Quién nos mostrará el bien?»
Alza sobre nosotros, mi Señor, la luz de tu rostro.

Tú diste alegría a mi corazón,
mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

En paz me acostaré y asimismo dormiré,
porque sólo tú, mi Señor, me haces vivir confiado.” Amén.

Curiosidades


El Nuevo Testamento registra varias ocasiones en las que Jesús fue invitado a cenar. La boda de Caná fue una ocasión festiva para la que se había hecho invitaciones formales, como también lo fue el caso de la parábola del rey que preparó una fiesta para las bodas de su hijo. En la ocasión en que Mateo ofreció un banquete se siguió el estilo más formal correspondiente al período grecorromano del s.I d.C. Jesús estaba reclinado a la mesa en compañía de sus discípulos, los publicanos, y otros invitados. Es probable que el comedor diera a la calle, con cortinas cerca de la entrada a fin de proteger, hasta cierto punto, a los comensales de las miradas curiosas de la gente que pasaba. Sin embargo, las costumbres de esos días permitía que la gente mirara a través de las cortinas e hiciera comentarios acerca de los que compartían la fiesta. Fue esta práctica la que impulsó a los fariseos a poner en tela de juicio el hecho de que Jesús cenara con publicanos y pecadores.
En otra ocasión, en un comedor similar, una mujer que pasaba vio a Jesús y volvió con un frasco de alabastro, del cual sacó ungüento que derramó sobre los pies de Cristo. Se interpretó su acción como el ofrecimiento del tradicional ungüento de la hospitalidad, cosa que el anfitrión había olvidado hacer en honor de su huésped. También parecería que no había colocado el recipiente con agua en el que su invitado pudiera lavarse los pies, omisión que constituía una gran falta de cortesía en esos días. La comida que Zaqueo ofreció a Jesús en Jericó probablemente se realizó con gran prodigalidad. Más modestas eran las reuniones familiares en Betania; y la cena inconclusa en Emaús el primer día de la pascua. Ocasionalmente Cristo omitió el tradicional lavado de manos antes de las comidas a fin de enseñar un importante principio espiritual.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

Lucas 24:35-48

Entonces ellos contaron las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Mientras aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos y les dijo:
- ¡Paz a ustedes!
Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían un espíritu. Pero él les dijo:
- ¿Por qué están desconcertados y vienen a sus corazones estos pensamientos? Miren mis manos y mis pies, que yo mismo soy. Palpen y vean, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como ven que yo tengo.
Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Pero como todavía ellos, de gozo, no lo creían y estaban maravillados, les dijo:
- ¿Tienen aquí algo de comer?
Entonces le dieron un trozo de pescado asado y un panal de miel. Él lo tomó y comió delante de ellos. Luego les dijo:
- Estas son las palabras que les hablé estando aún con ustedes: que era necesario que se cumpliera todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos.
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras; y les dijo:
- Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos al tercer día; y que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Ustedes son testigos de estas cosas.” Amén.


Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Ya en varias ocasiones me han sorprendido personas que se dicen cristianas y creen en la reencarnación. Esto es que nuestro espíritu, alma, pasa por diferentes cuerpos a lo largo de los tiempos. Hablan de otras vidas, vidas pasadas, vidas futuras, que también le pertenecen como algo natural y que puede convivir con la fe cristiana. Incluso me han dicho que es un desperdicio que es un desperdicio aprovechar para una sola vez la gran perfección del cuerpo y el alma, sobre todo del alma, por el poder y la energía que tiene.
Pero hay algo que no es compatible bajo ningún punto de vista con la reencarnación: es la resurrección de los muertos, teniendo a Jesús como el primero.
Al recitar el Credo Apostólico decimos: “creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable”. Esto significa que dentro de nuestra fe incluimos la certeza de que vamos a resucitar en todo nuestro ser (incluso el cuerpo) y que nuestra vida es eterna. Una vida para siempre en un mismo cuerpo.
Es verdad que para nuestra limitación humana es imposible pensar en una vida que no se deteriora, que no envejece. Pero en varios relatos de la resurrección, como por ejemplo el que acabamos de escuchar, Jesús está dentro de un cuerpo material, concreto y la prueba está en que tiene hambre y come.
Ahora ¿qué importancia tiene la resurrección del cuerpo?
Si pensamos en cada uno de nosotros como seres únicos e irrepetibles, creados por Dios especialmente, con todo su amor y dedicación, con una armonía integral, cuerpo, alma, espíritu. Si pensamos en las palabras de Jesús cuando nos habla del mandamiento principal en donde dice: “Ama al Señor tu Dios con toda tu corazón, con toda tu alma, con toda tus fuerzas y con toda tu mente”, podemos ver la insistencia por parte de Jesús de que comprendamos que los seres humanos somos seres integrales y convivimos con nuestras dimensiones armónicamente. No podemos separar el cuerpo del alma, ni la mente del corazón, porque no estaríamos completos, nos faltaría una parte y no seríamos nosotros mismos.
Como cristianos creemos en que en la fe en Cristo vamos resucitar aunque el cuerpo se haya transformado (como pasó con Jesús, por eso no lo reconocían sus amigos en un primer momento), pero vamos a ser los mismos. La fe en la vida eterna es nuestra esperanza y nuestro consuelo a la hora del dolor, la enfermedad y la muerte. Una fe que nos sostiene y nos mantiene alegres a pesar de todas las adversidades que nos tocan atravesar. Una fe que defiende la vida integral y respeta a cada persona como un ser único creado por Dios. Amén.

Querido Jesús, hay muchas teorías y propuestas religiosas que nada tienen que ver con tus enseñanzas, pero que muchas veces me confunden y no logro responder ante las agresiones que recibo por mi fe en vos. Ayudame a ser fuerte, a permanecer esta fe que lucha por la dignidad de la vida como parte de tu creación. Ayudame a comprender que tu resurrección es el que da el sentido a mi fe y que, aunque a veces es difícil de explicar, es el mejor sostén que puedo encontrar en esta vida y este mundo que tantas veces predica la muerte. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 13 de abril de 2012

15 de Abril

Cada latido de nuestro corazón marca el ritmo de una poesía hecha por Dios, escuchemos con el alma las poesías presentes en las Escrituras:

Salmo 25

“A ti, mi Señor, levantaré mi alma.


Dios mío, en ti confío;
no sea yo avergonzado.
¡No se alegren de mí mis enemigos!


Ciertamente, ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;
serán avergonzados los que se rebelan sin causa.


Muéstrame, mi Señor, tus caminos;
enséñame tus sendas.


Encamíname en tu verdad y enséñame,
porque tú eres el Dios de mi salvación;
en ti he esperado todo el día.


Acuérdate, mi Señor, de tus piedades y de tus misericordias,
que son perpetuas.


De los pecados de mi juventud y de mis rebeliones no te acuerdes.
Conforme a tu misericordia acuérdate, mi Señor, de mí,
por tu bondad.


Bueno y recto es mi Señor;
por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.


Encaminará a los humildes en la justicia
y enseñará a los mansos su carrera.


Todas las sendas de mi Señor son misericordia y verdad
para los que guardan su pacto y sus testimonios.


Por amor de tu nombre, mi Señor,
perdonarás también mi pecado, que es grande.


¿Quién es el hombre que teme a mi Señor?
Él le enseñará el camino que ha de escoger.


Gozará él de bienestar
y su descendencia heredará la tierra.


La comunión íntima de mi Señor es con los que lo temen,
y a ellos hará conocer su pacto.


Mis ojos siempre se dirigen hacia mi Señor,
porque él saca mis pies de la red.


Mírame y ten misericordia de mí,
porque estoy solo y afligido.


Las angustias de mi corazón se han aumentado;
sácame de mis congojas.


Mira mi aflicción y mi trabajo
y perdona todos mis pecados.


Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado
y con odio violento me aborrecen.


¡Guarda mi alma y líbrame!
No sea yo avergonzado, porque en ti he confiado.


Integridad y rectitud me guarden,
porque en ti he esperado.


¡Redime, Dios, a Israel
de todas sus angustias!” Amén.

Curiosidades

¿Qué implica decir que Jesús es el Cristo?

Según el discurso del día de Pentecostés que se atribuye a Pedro la significación de la resurrección radicaba en que Dios hizo Señor y Cristo al Jesús que los judíos habían crucificado. Este texto ofrece la clave en lo tocante a la formación de los títulos cristológicos. La resurrección es el acontecimiento decisivo que llevó a los seguidores de Jesús a hacer una estimación nueva de su persona, la que les fue confirmada por el don proveniente del Jesús exaltado. Dios había vindicado la afirmación de Jesús de ser, en algún sentido, una figura “mesiánica” al haberlo resucitado de entre los muertos, con lo que corroboró la validez de dichas afirmaciones. El que había muerto bajo el letrero sarcástico que había hecho poner Pilato, “Rey de los judíos”, ahora resultaba ser rey en un sentido más profundo. Aparentemente el título de “Rey” no se usó mucho. Es verdad que el rey reemplazó al “reino” en la predicación apostólica, pero es probable que el término resultara políticamente peligroso, por lo que se restringió su uso; nótese que se utilizaba frecuentemente el título de “Señor”, que era igualmente peligroso desde el punto de vista político. Se reemplazó el término “Mesías”, sin significado alguno fuera de los círculos hebreoparlantes, no tanto por “Rey” sino por “Cristo”. De esta manera el título tendió a perder su significado original de “ungido” y a adquirir más bien el sentido de “Salvador”. Se empleó particularmente en declaraciones relativas a la muerte y resurrección de Jesús. Aunque “Cristo” tendió a convertirse cada vez más en el nombre de Jesús, en lugar de ser su título, siguió proporcionando un sentido de dignidad, de modo que casi nunca se lo utilizó con el título “Señor” solo sino más bien en la forma “Señor Jesucristo”.

Evangelio

Desde el interior de las Escrituras se oyen latidos de vida, ¿qué significan esos sonidos? Escuchemos atentamente el texto bíblico de hoy:

1 Juan 5:1-6

“Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró ama también al que ha sido engendrado por él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos, pues este es el amor a Dios: que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son pesados, porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad.” Amén.

Los textos bíblicos nos dicen cosas, pero sólo si reflexionamos sobre lo que oímos podremos escuchar los verdaderos latidos de Dios: momento de reflexión:

Muchas veces en que con amigos o con gente de la iglesia debato por el tema de las prioridades, a veces algo fastidiada porque vemos que somos pocos para enfrentar las muchas tareas, finalmente tengo que caer en la realidad de que las prioridades van de la mano con las convicciones profundas. Esto quiere decir que aunque a veces digamos algo, esto mismo no es lo mismo que dice nuestro corazón, porque en él las prioridades son otras.

La convicción es la clave de todas nuestras actitudes y se manifiesta a través de lo que hacemos, en qué invertimos nuestro tiempo, esfuerzo y dinero. Por lo que por un lado, no hay manera de lograr que esto cambie, salvo que se produzca un cambio interno en la persona que cambie sus convicciones, y por el otro, esto mismo no nos debe ni enojar ni desalentar en aquellas cosas que planificamos dentro de la iglesia o en nuestro círculo más íntimo.

La fe en Cristo, que es una convicción, es algo personal y moviliza sólo a aquella persona que cree. Como cristianos somos llamados a proclamar el evangelio, pero de ninguna manera podemos enojarnos y debemos bajar los brazos porque haya personas que no tengan como prioridad seguir a Cristo y sus mandamientos.

La fe y la alegría van de la mano. Fe en Cristo y la alegría de saber que vino al mundo para nuestra salvación, para mostrarnos una nueva manera de vivir, al servicio del otro. Ese es nuestro testimonio y lo que a lo largo de los siglos ha permitido que más y más personas tengan como prioridad el seguimiento a Cristo.

Cuando logramos descubrir esto, la vida se alivia, no sentimos la presión de los resultados numéricos, buscamos valores diferentes a los demás, y nos alegramos haciendo el bien a los demás por convicción y no por obligación.

Nuestra fe en Cristo en principio lo debemos vivir y disfrutar, si otras personas se sienten seducidas por esta forma de vida ¡mejor! Fe y alegría, dos ingredientes necesarios para una vida en Cristo. Amén.

Querido Jesús, es raro, porque si bien me reconozco como creyente, en muchas ocasiones me siento mal o frustrada porque no logro que otras personas no sientan la fe como yo. Ayudame a no engancharme en esa actitud, ayudame a vivir mi fe sin juzgar a los demás y sus prioridades, ayudame a vivir mi fe libremente, disfrutándola. Te lo pido en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.